Ir al contenido principal

Fotogramas Kimi no na wa


por Lucía

Mi fotograma favorito de "Your name" es del momento en el que Taki y Mitsuha se conocen por primera vez en el tren. Podría decirse que se conocen desconociéndose. El listón tejido representa esa conexión más allá de lo visible y entendible para ellos en ese instante, lo inefable del vínculo que los une. Musubi.




---

por vm

Hay películas en las que unx sólo puede cumplir el rol de espectador, porque, por ej., sabemos algo clave que los personajes no. En otros casos, sólo miramos y vamos al ritmo y tiempo del/la protagonista. Creo que en your name se da un juego muy interesante, porque por momentos estamos de un lado, y por momentos estamos del otro.
A lo largo y a lo ancho del film, me pasó que cada vez que sentí que ya tenía todo bajo control, algo pasaba que me desarmaba lo que había construido.
Esta escena, y en particular este momento, me representa las dos cosas. Fue un momento que me hizo entender que yo no tenía ningún tipo de control sobre nada. Caí en la cuenta de que me iban a pegar un baile de la hostia. Y creo que también juega con nuestro lugar como espectador/protagonista.
Taki ve una imagen y algo le pasa (nosotrxs sabemos que es el pueblo de Mitsuha) pero no la reconoce, no hace el click. En cambio, Okudera, sin saber nada, de golpe entiende todo.

Ilustra perfectamente lo que me pasó durante toda la película.


---

por Juliana
Uno de mis fotogramas favoritos es éste, ya que aquí se inicia una conversación con la abuela en la que ella le comenta a Taki (en el cuerpo de Mitsuha) que en su juventud también tuvo sueños raros y que valore la experiencia porque los sueños eventualmente desaparecen. Esta escena lleva a reflexionar sobre la circularidad del tiempo, sobre las herencias familiares, y sobre el “límite” que puede existir entre la realidad y la fantasía o los sueños.


---

por Diana
Elegí a Taki dibujando. Un personaje dibujado, dibujando. Siempre me gusta ver dibujantes en anime. Un dibujo adentro de un dibujo.
La escena es preciosa. Los trazos, el sonido del lapiz, de la goma. La cara de Taki.


---

por Carolina
Mis fotogramas elegidos son dos, uno no puede ir sin el otro, y son del momento cuando Taki y Mitsuha se reencuentran después de cinco años. Me encantó que se mostrara la situación de encontrarte a alguien y sentir que lo conoces de algún lado pero no podes descifrar de dónde. Me hizo pensar nuevamente en la mística detrás de ese fenómeno en la vida real y cuestionarme porqué sucede, siendo aún más curioso cuando ambos sienten lo mismo.




por Tomi


1 El espejo en mitsuha
Momento de Epifanía. El espejo como reflejo y también como portal.


2 Que estoy buscando ? A alguien ? O algún lugar ?
La memoria se pierde, los hilos siguen existiendo.

3 Por que eres así ? (Luego se larga a reír)
Ella fue él, él fue ella. Tal vez lo entienda más de lo que cree.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Árbol Gigante en “MI VECINO TOTORO” – Por Ney

Escrito por Ney Bueno, como el título adelanta, elegí la película Mi Vecino Totoro para trabajar la temática de los objetos. Si bien considero y, como mencionamos en clase, que hay muchísimos objetos que podrían destacarse, como el paraguas, el maíz, el peine, la lluvia, etc., seleccioné el árbol, porque considero que esconde mucho más que solo un refugio para nuestro panzón. A partir de diferentes cameos, podemos ir teniendo una vista de este objeto tan especial, pero durante las primeras escenas, no sucede nada trascendental con respecto a él. Más adelante en la película, cuando Mei sale a explorar los alrededores de su casa, descubre a los mini Totoros (como les llamo yo) y decide perseguirlos, encontrando una pequeña entrada al escondite de estos personajes adorables. Es así como atraviesa lo que parece un bosque y llega hasta donde está el árbol. La escena ya es distinta, desde la música que acompaña (que es la que resuena cada vez que sucede algo mágico con Totoro), hasta los...

Los papás de Chihiro son unos cerdos

"El viento está entrando" dice Chihiro, con preocupación cuando está frente al túnel, al principio de la película. Una vez que con sus padres los atraviesan, vuelve a soplar, casi empujándola. Le dice a la madre que el edificio está aullando. La mujer no le presta atención, la apura. Comen la comida que no deben, no escuchan a su hija, resuelven los problemas con dinero (que los de la mudanza se encarguen de descargar el camión, después pagamos la comida). La madre le dice que no la agarre fuerte que la va a hacer caer, no parece darle importancia al miedo que ella siente.  Cuando empiezan a comer, ¿Qué opinan de los sonidos? Si no se acuerdan vuelvan a escuchar la escena con auriculares. Cuando Chihiro consigue salvarlos, al final de la película, siguen igual. No se han modificado. Se repite la escena del túnel. Ni siquiera se dan cuenta de lo sucedido ni del tiempo pasado al mirar el estado del auto. Son como zombies automáticos. Dicen todas las palabras es...

Las películas de Miyazaki tienen ese no sé qué Por Malena Maciel, Priscila Sarria, Laura Furlan, Valentina Deferrari y Juan Brocca

No sé si analizar a este genio del animé, compartir todas las hermosas imágenes que nos regaló en sus películas o ensalzarnos con los tremendos protagonistas que nos brindó. Es que este japonés canoso de 79 años, es todo lo que artistas y amantes del manga o dibujo pueden aspirar (niéguenmelo): ser dibujante, animador, escritor, director y productor de sus PROPIAS OBRAS dado que es co-fundador de Studio Ghibli. El tremendo, nostálgico, sensible y maravilloso estudio que nos dio cuántos largometrajes para meternos en un mundo tan real (superando magistralmente las líneas y colores) y fantástico. Yo no sé ustedes, pero qué placer audiovisual y qué historias más bellas que nos cuenta. La gran mayoría están desarrolladas desde un protagonista que debe pasar muchos sucesos que lo catapultan y complican, pero que siempre algo se transforma en su interior y en los demás, pero… ¿Es solo eso?  También, ¡qué ternura de fotograma nos regala en cada escena! ¡Qué bellos soundtracks también! Por...